La pequeña isla franco-holandesa de Saint-Martin abarca sólo 88 km cuadrados y está enclavada entre el Océano Atlántico y el Mar Caribe.

Mucho más que un paraíso de amantes de la playa, la isla de Saint Martin está repleta de riquezas naturales, culturales y humanas. Gracias a su clima y su intacto patrimonio natural, la isla ofrece inigualables deportes acuáticos durante todo el año y actividades al aire libre.

La capital de las compras libres de impuestos, St. Martin es también conocido por su acogida, delicias culinarias y animada vida nocturna.

Saint Martin tiene su propia identidad única, por lo que es la escapada de sol perfecta.